El
incremento casi intermediario en los precios, el acelerado ritmo de alza del
dólar negro y el ya inalcanzable costo de la cesta básica del venezolano
reflejan una realidad nunca antes vista en la economía: una crisis que términos
históricos supera ya a las que tuvieron en algún momento muchos países del
continente.
La economía ha caído desde 2014. El año pasado se contrajo
10% y para este año se espera que caiga otro 7,4%, según el FMI (Fondo
Monetario Internacional), que pronosticó una caída de 4,1% para 2018. Se espera
que la inflación este año se ubique por encima de 700% y aún más en 2018.
En Venezuela la "crisis" reside especialmente en
los sistemas de abastecimiento y precios. Es decir, en esos ámbitos del sector
privado donde confluyen todas las cosas en la que para el Gobierno es
verdaderamente (e históricamente) difícil regular, intervenir y controlar. En
Venezuela la crisis revienta desde el sector más privilegiado del país y va
contra los bolsillos de la gente común.